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Conociendo a la parrilla: Javier Arias

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El nombre de Ferrari siempre ha estado unido a diversos españoles, desde De Portago, que suele ser el primero al que se relaciona, hasta Carlos Sainz hoy en día. Pero Ferrari no es solo Fórmula Uno, ya que algo que caracteriza también a su división de competición es sin duda su aportación al mundo de los GT, en el presente tenemos a un piloto que lleva cinco años corriendo con ellos (vía AF Corse) las 24h de le Mans, Miguel Molina. Tirando un poco más atrás, en el año 1994 un expiloto y director de escudería descorchó un poco la botella de Ferrari España, fue Alfonso de Orleans gracias al apoyo de Repsol. Tras él, diversos Españoles colaboraron con la marca, pero hubo uno que colaboró especialmente, sobre todo corriendo como piloto y como equipo en la entonces inexplorada (a nivel de pilotos españoles) Ferrari Challenge, y hoy lo tenemos en la Copa Cooper.

Javier Arias es un tipo simpático que se define como un ‘joven’ aficionado al motor de 58 años. Corrió en automóviles desde el año 1987 hasta 2011 en diversas disciplinas de forma intermitente, y luego hasta el año pasado corrió por montes con motos de enduro. Destaca que para él las carreras han sido siempre como un hobby. El año pasado Luís Chillida le propuso hacer la Copa Cooper para correr de una forma segura y, además, liando a sus amigos cercanos que nunca habían competido. Bajo la denominación de “Donosti Taldea”, la escudería de Javier, el «Javier Arias Sport Racing Team» facilita el apoyo técnico y la experiencia de antaño adquirida en otras competiciones.

Repasemos pues su trayectoria y sus inicios, que aunque no contaron con un familiar directamente vinculado al mundo de las carreras, sí que estaban de partida relacionados con el motor, concretamente en el caso de Javier, con el mundo del transporte por autobús:

“Mi familia era una de las propietarias de la familia Avanza de autobuses y toda la vida me crie entre autobuses y camiones. Desde niño me moví en el mundo de los motores. Con 24 años decidí que era el momento de competir y me agencié una moto de Cross y a las 4 vueltas me di cuenta que no tenía físico para ello ni de broma. De casualidad habíamos realizado un cursillo de tierra con Javier Burugué y compré un 124 muy bueno a Juan José Abia e iba a hacer tierra con él, pero el coche estaba perfecto para asfalto. El primer rallye salió bien y el segundo ganamos la categoría y quedamos séptimos en la general. En un botafumeiro, Alfredo Bárcena de Crono Motor me sacó una foto en su revista y ahí me envenené.”

En los circuitos, empezó en el Campeonato de España de GTs con uno de los tres Ferrari España que se pusieron en la parrilla aquel año 1999, su compañero ese la primera parte de esa temporada fue el italiano Paolo Biglieri, para terminarlo con quien sería su compañero los siguientes años, Chano Arias, que pese al apellido compartido, no es familiar suyo. En 2002 le acompañó en el coche Juanjo Abia. En 2003/4 falleció Juan Varela, el entonces presidente de Ferrari España, por lo que el programa de Ferrari en el nacional de GT quedó un poco huérfano y Javier decidió meterse en la Ferrari Challenge Europea con su “Forjados Javier Arias Sport”, donde primero con Chano y luego con el gran piloto extremeño Ángel Santos como compañeros, lograron muy buenos resultados.

“Decidí ir por los circuitos otra vez y empecé a hacer la Ferrari Challenge, la hicimos durante 5 años. No es lo que más me guste correr tanto en circuitos, pero fue una experiencia maravillosa porque estuvimos corriendo en circuitos míticos de Europa donde yo nunca soñé estar, ir con Ferrari era una maravilla y logramos un gran grado de complicidad con la fábrica así que fueron años muy buenos. Era maravilloso.”

Pero aquello también su parte negativa para él, y en este caso, era la agresividad con la que participaban en la Challenge diversos pilotos.

“En la Ferrari iba con el mismo espíritu que voy ahora, los que no iban igual eran el resto de pilotos. El problema es que era muy competitiva y había gente con mucho dinero que le daba igual volver con el coche hecho un llavero a casa. No tiene nada que ver con la MINI y espero que este campeonato sea un campeonato más light. Espero que se lo tomen más tranquilo porque son cochecitos muy pequeños y el tema es no hacerse daño. En España nunca vi la agresividad que vi en Europa, aquí intentamos no tener accidentes, allí los rusos eran un peligro.”

Tras ello se centró en los rallyes y subidas, con su buen humor de por medio siempre te va a remarcar que donde más le gusta competir es en Galicia, al lado de su tierra natal. Allí ha competido siempre coches muy diferentes, y por ello nos destaca el bagaje técnico adquirido por su equipo, que por supuesto, será transmitido a sus nuevos miembros, y es que en la Copa Cooper, tanto pilotos como mecánicos debutantes reciben una perfecta formación dentro del mundo de las carreras.

“Pasando los años y el número de carreras, pues no hay muchos pilotos que tengan el bagaje que tenemos nosotros con los diversos coches en pista. No me he parado a pensarlo, pero creo que habremos estado con veinte-y-tantos vehículos diferentes y entre ellos con coches míticos, como el SEAT Córdoba WRC, el BMW M3 de Basas campeón España de rallyes, el Focus WRC de McRae… Este año quería sacar el M3 porque es un coche muy mítico y todos los años en Galicia me piden que lo lleve a la Subida a Chantada, aunque creo que nos va a coincidir con la ronda de Motorland. A la Cooper vengo con mi equipo de mecánicos que algunos llevamos 30 años, hemos juntado un equipo de pilotos de edad maduritos y los mecánicos tenemos una mezcla de toda la vida y 4 o 5 chicos nuevos que van a coger una experiencia maravillosa. Vamos a tener mucha formación, tanto por los pilotos como los mecánicos. Tenemos contratado a Antonio Solorzano de la escuela PTC para que los tutele.”

A pesar de que lo que más le guste sean los rallyes, ha elegido durante parte de su trayectoria los circuitos por el grado de seguridad que ofrecen estos para buscar el límite al volante sin correr el máximo riesgo, aunque ello pueda comportar que algunos pilotos noveles puedan arriesgar demasiado.

“Me gustan realmente la montaña y los rallyes, pero tienen un peligro un poco elevado debido a la cantidad de gente que se agrupa en los mismos sobre todo en Galicia y me daba miedo tener un golpe y poder llevarme a gente por delante. Hay gente, barrancos y los pilotos se cortan más a la hora de coger nivel, en un circuito no da tanto miedo así que quien no tenga nivel va muy por encima de lo que debería. Alguno quiere hacer lo que no sabe y es donde vienen los problemas.”

Buscando diversión con amigos y no tener accidentes, Javier tiene claro que si encuentra esto en la Cooper se quedará en ella más allá de esta temporada.

“Hicimos la carrera de resistencia del año pasado de Madrid y quedé encantado porque casi ganamos sin saber dónde estábamos, si nos divertimos en la copa seguiremos en la copa, si no, no seguiremos. Igual nos calentamos con algún otro coche pero no lo sé, lo veríamos. Yo se que en estos momentos de mi vida pues el correr en circuitos me da esa posibilidad de desfogarme y seguramente siga.”

Javier Arias es un desconocido para muchos, aunque seguramente lo sea un poco menos por el norte, queda lejos aquella época gloriosa del campeonato de España de GTs donde se dió a conocer, pero gracias a la Copa Cooper, su nombre ha vuelto a nuestras parrillas nacionales.