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Conociendo a la parrilla: Alejandro Romero

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Alejandro Romero Beiro es un piloto barcelonés de 46 años que se dedica mundo de la construcción y que como él mismo dice, mata el tiempo con una de sus mayores aficiones: competir en el mundo del automovilismo. Romero, al igual que el caso de Luís Chillida, es otro piloto de nuestra parrilla que ha estado la mayor parte de su trayectoria compitiendo en el motociclismo.

A los 18 años empezó a competir profesionalmente con las Supersport, donde corrió bastantes años. Tras dejarlo y centrarse en terreno laboral, volvió a los circuitos hace 8 años inscribiéndose en el Campeonato de Europa de la Copa Kawasaki Z, donde pilotó 4 temporadas hasta repensárselo por la edad y por su familia. Entonces, decidió cambiar a las 4 ruedas de los automóviles. Pese a no haber sido un piloto extremadamente puntero en las competiciones donde ha dejado su nombre, si que se ha mostrado como un piloto regularmente rápido y en el caso de la copa Kobe Motor de circuitos, quedó quinto del campeonato general en 2019, siendo subcampeón senior y subcampeón rookie.

“La primera vez que participé en un campeonato oficial de motos me tomé la pretemporada muy en serio, entrené muchísimo e hice la pole y esa fue mi primera carrera en participar con cuarenta y tantas motos en pista e hice podio. Quedé tercero en carrera y eso me motivó para seguir compitiendo en el mundo del motociclismo, en el automovilismo en mis primeros entrenos de la Copa Kobe pasó lo mismo.”

De esa experiencia previa nos cuenta un poco más, la Copa Kobe Motor de Circuitos se corrió con los Toyota Aygo y fue la copa monomarca nacional predecesora a la Copa Cooper durante las dos temporadas que duró a ese nivel (2018 y 2019) y la única opción monomarca económicamente similar desde la Copa Peugeot 207 (2009 y 2010).

“Las carreras de aquella copa fueron muy divertidas, cuando escuchas apellidos como puede ser por ejemplo el de Albacete pues piensas, pelearemos por el cuarto o quinto, pero cuando te ves en pista y rodando con ellos, pues al final son uno más. La dejé porque la media de edad era muy baja, había muchísima inexperiencia y mucha adrenalina por parte de los jóvenes pilotos y eso me había causado abandonar en alguna carrera cuando estaba peleando por ganar.”

Precisamente ha venido a competir aquí con uno de los equipos preparadores de aquella competición, el Paradinas Motorsport que participó aquellos años con el destacado piloto Sergio López, subcampeón de la Kobe en su segundo año, o con Iñaki Gesalaga entre otros.

“Es un equipo familiar, Sergio es el hijo de Miguel López Paradinas, y es un chaval que tiene la gasolina en la sangre, es muy rápido, he competido con él en la Kobe y sabes que siempre va a estar delante. Me encantó mucho el ambiente que crearon en el paddock cuando estaban allí y optamos por arrancar con ellos en la Copa Cooper y estamos muy satisfechos.”

Tras aquella primera experiencia considera la copa Cooper como un saltito más, en este caso particular, Romero destaca esta temporada por encontrarse en uno de los pocos coches no compartidos en la parrilla.

“Cuando vi anunciarse la copa e hice un test, salí de allí ya reservando el coche porque vi que el ambiente era lo que yo buscaba. Inicialmente ver algunos apellidos de gente que compite con grandes marcas te impone un poco y dices, pues si no compito por ganar competiré por quedar tercero o cuarto, y un poco el objetivo es ese, estar entre los 4 o 5 primeros cada carrera. Desde el primer minuto la opción era correr como único piloto, tengo bastante fondo ya que hago muchísimo ciclismo y eso me permite no desfondarme mucho en carrera y aguanto mucho la carrera completa. Evidentemente ruedo el doble que la mayoría de los participantes, al fin y al cabo los kilómetros son una experiencia y en ese sentido es una pequeña ventaja.”

Alejandro siempre ha estado acompañado por su pareja, ya sea en las motos o en los coches, en la última ronda del circuito Ricardo tormo, se pudieron acercar a verlo competir de primera mano también su hijo y su hija, que de momento aún son demasiado pequeños para ponerlos al volante, pero no es un hecho descartable en un futuro. Además y tras una sanción post carrera de otro coche participante, sus hijos vieron el primer trofeo de la copa de su padre.

“Los peques debido a circunstancias familiares no pueden venir a todas las carreras. Al volante me gusta disfrutar a mí, quizá verlos a ellos como futuros pilotos me haría sufrir, pero quizá me gustaría compartir volante para que vean las sensaciones que transmite competir, pero si lo ven desde la grada pues ya está bien.”

Pese a estar ‘sólo’ con el coche, en muchos garajes de la Copa Cooper se van creando poco a poco amistades y familias, y a final de temporada, no será difícil que casi todos los pilotos se acaben conociendo entre ellos, además, algunos ya tienen tomada la decisión de seguir por más temporadas con los MINI.

“Conozco a Vela y Rodríguez que son muy rápidos, creo que son el equipo más equilibrado de la parrilla y que van a estar luchando por el campeonato, ya batallamos en la Kobe. Hay un ambiente extraordinario, muy maduro, con mucho ambiente en la pista y es muy recomendable vivirlo. Si el espíritu sigue siendo lo que transmite el promotor, el objetivo es no cambiar de categoría los próximos años, la copa es un equilibrio más que suficiente para cubrir mis expectativas de velocidad y diversión.”